Entrevista a Antonio García-Trevijano

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     Antonio García-Trevijano Forte es conocido por su contumaz actividad política, desarrollada desde hace ya muchos años, siempre sin adscribirse explícitamente a ningún partido. Primero, en los grupos de oposición a la dictadura franquista, donde fue el coordinador de la Junta Democrática, plataforma de partidos políticos y organizaciones de la oposición durante el tardofranquismo, posteriormente fusionada con la Plataforma Democrática en lo que se denominó “la PlataJunta”, germen principal de interlocución con el Gobierno de Suárez.

     Tras la instauración de la Constitución de 1978, García Trevijano destacó, sobre todo, por su activismo en pro de abrir un nuevo proceso constitucional y a favor de una III República. También llamó poderosamente la atención su papel como uno de los fundadores de la Asociación de Escritores y Periodistas Independientes en los últimos años de Felipe González, también denominada (por el propio González) “Sindicato del Crimen”, por sus actividades explícitamente encaminadas a desalojar al PSOE del poder, sobre todo merced a la influencia periodística de algunos de sus socios (como Pedro J. Ramírez o Antonio Herrero).

     La entrevista, en modo cuestionario enviado por email, tiene la limitación de que no es un diálogo directo, en el que podamos repreguntar al entrevistado. A pesar de ello, creemos que su contenido, en torno a diversas cuestiones de actualidad y también revisando la trayectoria de García Trevijano, revestirá interés para Ustedes

     Con la actual crisis económica, muchos echan la vista atrás y dicen que los problemas arrancaron en la gestión de la Transición política. ¿Qué cosas no se hicieron bien en aquellos años?

     Entiendo que aquellos años son los de comienzos de la transición, que van desde la muerte de Franco hasta la aprobación de la constitución. En esos años lo que se produjo es un engaño colectivo, un engaño de todas las fuerzas políticas, económicas y sociales, incluyendo en las sociales a los sindicatos, para hacer creer al pueblo español que salía del franquismo. Pero les engañaron con unos pactos solemnes de la Moncloa, unos pactos de transición con Suarez y Gutiérrez Mellado para que los hombres del franquismo tomaran absoluto poder y el primero de ellos, el rey Juan Carlos, un rey designado por Franco, el más franquista de todos, que no ha consentido jamás que nunca nadie hable mal de Franco en su presencia.

     Lo que se hizo mal en aquella época es que nadie luchó por la libertad constituyente. Lo que se hizo mal es que todos los partidos quisieron ser legalizados antes de que hubiera libertad en España. Lo que se hizo mal es ir a unas elecciones sin libertades. Lo que se hizo mal fue aprobar la ley de reforma política de Suarez, porque tenía que haber habido una abstención total de los partidos como yo preconicé y pedí desde la clandestinidad y salvo el partido comunista que sí, se movió algo, los demás partidos no hicieron nada contra la reforma política. Lo que se hizo mal es iniciar la elaboración de una constitución en secreto. Lo que se hizo mal es convocar unas cortes legislativas corrientes con arreglo a la ley electoral franquista y que unos cuantos diputados, los Herrero de Miñón, los Miguel Roca, los Gregorio Peces Barbas, los Fraga, los Cisneros… en secreto, empezaran a elaborar una constitución y nadie lo sabía, ni las Cortes. ¿Qué proceso constituyente puede ser ese que se hace en secreto?

     Lo que se hizo mal es que los partidos renunciaron todos a la clandestinidad porque querían ser legalizados, pero aceptaron ser legalizados uno detrás de otro, no todos a la vez en virtud de una ley general que reconociera la libertad de los partidos y que comunicara su formación y nada más, sin que nadie les otorgara esa categoría de partido político. Eso no existió. Lo que se hizo mal es que la prensa del franquismo continua siendo la prensa dominante. Lo que se hizo mal es que la cultura franquista continúa siendo la cultura de los pactos de la Moncloa, del pacto y del consenso, lo mismo que con Franco, que también había un consenso, un consenso franquista. Lo que se hizo mal fue la traición de todos los dirigentes a lo que ellos mismos habían dicho durante 30, 40, 50 años y que en 24 horas cambiaron su lenguaje, sus ideas, desde Carrillo, pasando por Tierno Galván, no digamos los socialistas, esos nunca tuvieron ideas distintas, antes que nadie ya quisieron legalizarse para tomar la delantera y convertirse en la Falange del nuevo régimen que es lo que son hoy, la Falange de la monarquía. Lo que se hizo mal es todo.

     En los años noventa usted formó parte de una asociación de periodistas independientes opuestos al Gobierno de Felipe González. ¿Qué balance hace usted del papel de dicha asociación? ¿Cómo acabó con algunos de los miembros de la misma, como Pedro J. Ramírez?

     La idea de hacer esa asociación se me ocurrió a mí en una conversación con Pablo Sebastián, pero él, como era periodista, fue el motor. La idea que yo tenía era -¿por qué no?- constituir una asociación no sólo de periodistas, sino también de escritores independientes, para que se coordinasen las acciones contra la corrupción y los crímenes de estado de Felipe González para provocar su caída. Lo que yo quería era una coordinación, para que no fuera cada uno por su lado, unir las voces en una sola dirección, que hubiera un solo criterio y la idea prosperó. Menos El País prácticamente entraron todos, y ahí entró también Pedro J. Ramírez. Además, como dije que escritores también, eso permitía que yo estuviera allí dando la cara como escritor y entraron también otros muchos escritores como Antonio Gala.

     Una idea que se le ocurrió a Pablo Sebastián para ganar dinero y financiarnos fue hacer unas charlas en un teatro pagando el público su entrada y ganamos mucho dinero, unos 5 o 6 millones de la época y pudimos financiarnos y costearnos la presencia en reuniones con empresarios y gente importante para constituirnos. Creamos un verdadero movimiento donde estaba, como es natural, Pedro J. también.

     En la presentación de mi libro El discurso de la República, como fue en el paraninfo delante de mucha gente y cubierta por todos los medios de comunicación, menos El País, Pedro J. Ramírez se comprometió públicamente diciendo: “Si fracasa la reforma que yo propongo, me paso a las tesis de la ruptura de Trevijano”. Y hasta hoy, fracasó la reforma y veinte veces que se intente fracasará porque la reforma es imposible. Las fuerzas internas que constituyen un régimen no pueden reformarse sin destruir el régimen y eso Pedro J. también lo sabe, pero ¿cómo Pedro J. va a justificar que sus páginas de periódico estén diariamente denunciando la corrupción y sin embargo no pida la ruptura del sistema? ¿Acaso no sabe él mejor que nadie que sin corrupción el régimen no se sostiene ni un día? ¿Acaso no sabe que la esencia de todos los partidos políticos de estado es la corrupción? ¿No sabe que la corrupción es un factor de gobierno y no un accidente que se pueda reformar o evitar? Las licencias, las concesiones, los acuerdos y la connivencia con las grandes empresas, tanto las industriales como las energéticas, de comunicación, ferrocarriles, como la prensa, sin corrupción sería imposible que este régimen hubiera durado.

      Años después, Luis María Anson comentó en una entrevista que dicha asociación tenía por objeto acabar con Felipe González y conspirar para instaurar una III República presidida por usted y que Mario Conde estaba en esa conspiración ¿Qué puede comentarnos al respecto?

      Las conspiraciones suelen ser secretas y yo sólo hice cosas secretas con Franco. La AEPI no fue ni fundada en secreto, ni actuada en secreto, ni con reuniones en secreto, fue todo público; en consecuencia, es difícil que fuera una conspiración. Fue una lucha pública, abierta para coordinar las denuncias contra Felipe González y Mario Conde jamás estuvo ni de cerca unido a eso.

     Lo de Presidente de la República, eso lo dicen de mí quienes no conocen mi vida. Es muy difícil comprender que una persona como yo, de 85 años, lleve más de 65 años, porque empecé antes de los 20, luchando por la libertad política sin adscribirme a ningún partido político. Eso es difícil de comprender, que primero contra Franco expusiera mi vida, mi fama, mi honor, mi dinero, mi bufete de abogados, todo, sin tener una compensación y como no podían ver en mí que la compensación la tuviera en el dinero, en la corrupción, entendieron que esa compensación podía estar en la vanagloria, no en la gloria, porque yo sí que lucho por la gloria, la gloria de ser un artífice, un partícipe en la conquista de la libertad colectiva. Pero la vanagloria de un cargo nunca la he tenido. Quizás por orgullo nunca he pretendido tener ningún cargo porque siempre he pensado que la persona vale más que los cargos. Los cargos son efímeros, duran una época. Pero una persona que piensa como yo pienso, subordinar mi vida a obtener un cargo, eso jamás. Además me da vergüenza. Cada vez que he visto un presidente de la república con chistera, con chaqué, cortando cintas o besando a los jóvenes, es que me repugna. Yo no me veo a mí mismo, no ya en un cargo de presidente de la República, ni de ministro, sino en cargo alguno, porque yo pienso que mi vida es superior a todos los cargos que pueda tener.

     Yo me he dedicado a tener una vida honorable, decente, que pueda volver a repetirla. Yo no soy un fracasado. Mi vida está llena de satisfacciones personales de lo logrado como abogado, como escritor, como político. Donde he emprendido una acción, siempre la he llevado a feliz término. La Junta Democrática, la Platajunta, fui yo el que unificó y dio poder a la oposición. Lo que no puedo yo evitar es que me traicionen todos por ambición personal, no porque yo estuviera equivocado. Todos saben que mi camino era recto y que era el que tenían que haber seguido y todos me temen. La prueba la tienes en que a ver, de las figuras históricas que combatieron al franquismo, a ver quién se atreve a enfrentarse conmigo. No hay uno sólo que no respete, que no sabe que yo soy el único que permaneció leal a la palabra dada a ellos y clandestinamente al pueblo y a la libertad.

     Se dice, incluso, que el Rey pidió que se airease que usted quería ser Presidente de la Tercera República

     Eso yo ya no lo sé. Lo que sí sabe Juan Carlos es que yo me he reído de él. Si yo hubiera querido ser un cargo, no hablemos de Presidente de la república, porque ¿Por qué ser presidente de la República y no Presidente de la Monarquía? Pero si la gran ambición de Juan Carlos es que yo fuera su amigo y lo apoyara. Recuerdo una comida en el Club 31 que me llevó Salvador López de la Torre, un periodista de ABC, que me llevó sin saber yo que Juan Carlos, que ya había sido nombrado sucesor, estaba allí. Fue una encerrona y al entrar, cuando me saludan Juan Carlos, Sofía y el Marqués de Mondejar, yo me doy cuenta y no les saludo, estoy sentado y no les saludo. Vaya ambición de presidente o lo que sea, que veo ahí al rey y no le saludo. Y cuando se acaba la comida, Juan Carlos se para delante de mí, todo el mundo se calla y me saluda él, me tiende la mano y me dice: “Tono”. Usó el diminutivo de Antonio, porque me conoció en un ambiente familiar y su padre también me llamaba Tono. Y me dice: “ Tono, ¿es que no me quieres saludar?”. Y en voz alta para que todo el mundo lo oyera y no hubiera la menor equivocación, le di la mano y le dije en voz alta: “al amigo siempre, al sucesor jamás”. Y no he vuelto a verlo más.

     En los últimos meses, también han crecido las voces críticas con la monarquía y con Juan Carlos I a raíz de hechos como la caza de un elefante en Botsuana. ¿Cree que hay un cuestionamiento social de la institución monárquica? ¿Considera que la sucesión de Juan Carlos I por su hijo puede ser un momento de crisis que acabe con la monarquía en España?

     Es muy difícil que la monarquía pueda acabar en tiempo de Juan Carlos porque Juan Carlos puede durar muchos años todavía y hacer el ridículo en la espera al Príncipe Felipe, como es ridícula la espera de Carlos casado con la tal Camila en Inglaterra. ¿Acabar con la monarquía? No lo sé, no soy brujo. Lo que sé es que las causas de la monarquía están perdidas hace tiempo. El día que el rey Juan Carlos pidió perdón por lo de los elefantes que ha matado de Botsuana y por la forma en que ha caído, con esa cara, de hipócrita, triste, ese día dejó de ser rey. Ya no hay rey, es un pobre hombre que busca mujeres y queridas, pero no es rey. Un rey pidiendo perdón, prometiendo que esto no volverá a pasar, eso es el colmo del ridículo. Ni es rey, ni padre de rey. Felipe vendrá como otro más, como otro heredero del franquismo y ya veremos. Si yo vivo, continuaré con una batalla enérgica contra Felipe igual que contra su padre.

     ¿Cómo ve el movimiento del 15 M? ¿Cree que sus propuestas tienen incidencia social o que debería constituirse en partido político?

     A mí no me engañó ni el primer día y lo escribí así en nuestro diario, pero tuve la paciencia y la generosidad interior hacia los demás, sobre todo hacia los que estaban a mi alrededor de mostrarles que eso era imposible. Que aquello era un gallinero de descontento sin saber por qué. Eran unos inútiles, incultos, dirigidos por algunos intelectuales resentidos. No pensé que de ahí saliese nada positivo ni bueno, porque era un conjunto de ignorantes que habían sido manipulados en las manifestaciones callejeras por el partido comunista, por Rosa Diez, por los minoritarios. Hoy se ha visto lo que son, cero, nada, si no quieren ni que el pueblo español esté representado. Si siguen pidiendo listas. Si dicen “democracia Ya” porque no saben que la democracia requiere de un proceso constituyente de la libertad política colectiva. Si ignoran todo. Si no saben lo que es separación de poderes. Son más ignorantes que la prensa que apoya a la oligarquía de los partidos estatales.

     Las críticas que oigo al 15-M en las televisiones de la oligarquía estatal están justificadas. Es el colmo, que sean más ignorantes, más torpes y más pretenciosos que los periodistas de la situación, es el colmo. Así están los del 15-M que creen que lo saben todo y tardan un día para ver quién va a decidir algo. Para ver si se van a comer una tortilla los que están reunidos allí, a las tres o a las tres y cuarto se pasan un día entero. Los delegados dicen, no, primero, turno de palabra y organizan lo que ellos llaman la democracia directa. A decidir si la tortilla se come a una hora o dos horas después, a eso lo llaman ellos democracia directa. Eso es lo que pienso del 15-M.

     Los casos de corrupción política cada vez son más numerosos y, sin embargo, los partidos políticos no toman medidas para atajar este problema. ¿Qué deberían hacer los poderes públicos?

     Lo que hacen, no tomar ninguna medida para atajar este problema porque si lo hicieran fracasarían. Ellos mismos verían que es inútil, que es ridículo que ellos lucharan contra la corrupción, que es su razón de ser. Los partidos políticos sin corrupción, siendo estatales, es inconcebible, inimaginable. Un Partido estatal no corrupto está por inventarse. En España es como en Italia, como en Portugal, que son partidos estatales; por lo tanto, la corrupción es inevitable, inherente a ellos. Su idiosincrasia es la corrupción.

     Algunos jueces están parando los desahucios por pisos embargados por entidades bancarias. Sin embargo, son casos aislados, no existe una respuesta ni judicial ni política. ¿Qué habría que hacer?

     Esos jueces que están paralizando los desahucios anteponen, como la religión católica, la caridad a la ley y al derecho. Esos jueces están desobedeciendo las leyes y el derecho porque son caritativos. Muy bien, pues que repartan sus togas como San Martín con el pobre, que sienten a los desahuciados en sus juzgados y que impartan justicia conjuntamente. Todo lo que no sea reformar la ley hipotecaria y la ley de procedimiento ejecutivo es perder el tiempo. Pero eso es imposible, otra hipocresía. Que lo pidan todos de verdad, que hagan una reforma de la ley hipotecaria en serio. Una reforma de los procedimientos ejecutivos en serio, para que no se encuentren desprovistos y en una situación de desigualdad procesal absoluta entre el ejecutante y el ejecutado. Claro, eso es lo que hay que hacer, reforma de verdad teniendo en cuenta la equidad, porque hay una norma en el código civil, que antes no existía, en el artículo tercero del código civil que hace referencia a que entre las fuentes del derecho también está la equidad. Eso antes no existía, eso es moderno.

     Por tanto: utilizad la equidad. ¿Por qué no metéis la equidad en los procedimientos ejecutivos? ¿Por qué ahí tiene que ser la literalidad de preceptos concebidos solamente en, por y para el propietario? Pues que se reformen de verdad, con equidad, introduciendo el concepto de la equidad en los procedimientos ejecutivos. Esa es la solución

     ¿Cree usted que la prensa está cumpliendo su papel de fiscalizar al poder o que simplemente contempla la situación?

     Es que la idea de que la prensa y los medios de comunicación constituyen lo que se denominó contrapoder nunca ha sido verdadera, es falsa. La prensa y los medios de comunicación tienen la misión, la función y por tanto el deber intrínseco, como todos, de defender los intereses que la crean como empresa. Lo primero es ganar dinero, porque si no se gana dinero se cierra la empresa y para ganar dinero en España, todos los periódicos, la radio y la televisión, y algunos otros de internet no lo sé, es servir los intereses del gobierno, porque el estado es el que paga la publicidad más rentable a los medios de comunicación.

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