PRIMITIVISMO ESCULTÓRICO

BrancusiThekiss

     LA RAZÓN. JUEVES 19 DE DICIEMBRE DE 2002

     Antonio García-Trevijano Forte

     Tardé mucho tiempo en darme cuenta de las raíces primitivas del cubismo. Me parecía incomprensible que a un pintor, Braque, por boxeador que hubiera sido, se le ocurriera la brutal idea de amoratar las diferencias naturales comprimiéndolas en bloques mortecinos de planos superpuestos. El hecho de que el cubismo se usara enseguida para la representación de naturalezas muertas, con únicos símbolos de vida en periódicos viejos y sombras de guitarras, me hizo comprender el signo regresivo y nostálgico de ese estilo geométrico. La idea totalitaria de bloque o poste, avanzadilla artística de lo que vendría después, no era propia de la pintura, sino de la escultura en los pueblos primitivos, supuestamente comunistas para el marxismo.

     El pintor «fauviste» André Derain, amigo íntimo de Matisse y Picasso, los llevó al Museo Etnográfico del Trocadero para hacerlos partícipes de su admiración estética por las máscaras africanas, que él mismo coleccionaba. En 1907, Picasso puso ese primitivismo en las narices de dos de las señoritas de Avignon, y Derain talló en piedra una pequeña «figura recogida», sentada con las rodillas replegadas, la cabeza apoyada en ellas, los brazos sujetando la forzada postura y las manos entrelazadas tapando la frente (Museo de Arte Moderno de Viena). Este bloque falsamente idolátrico fue la primera versión del cubismo.

     Entre 1909 y 1912, Modigliani esculpió varias cabezas de caliza, como la conservada en la Tate Gallery de Londres, con frente estrecha, ojos muy altos, narices afiladas y larguísimas, pequeñas bocas de orificio, barbilla en pronunciada esquina que prolonga la nariz, y cuellos paralelos a la verticalidad del rostro, que emergen del pedestal cúbico como máscaras africanas Baule y Guro, dotadas de elegante estilización moderna.

     En 1912, el padre de la escultura del siglo XX, el rumano Brancusi, talló en un bloque de piedra calcárea su escultura emblemática «El Beso» (Museo de Filadelfia), con la misma técnica cubista y expresión primitiva que la «Figura recogida» de Derain. La unión de los perfiles de las dos caras y los dos peinados (liso en la mujer, rizado en el hombre), con el ojo de ella pegado al de él y abrazados por el cuello, permite ver por encima de los brazos una sola cara de frente, con un solo ojo y una sola nariz. El juego simultáneo de las perspectivas de perfil y de frente expresa en Brancusi el deseo integrador de los dos amantes en una sola persona, mientras que en la pintura de Picasso, que abusó de ese recurso expresionista, distorsiona y desintegra, con sadismo, el retrato de los personajes.

     Como Gaugin, el escultor Henri Gaudier-Brzesca también quedó prendido en la mitología del buen salvaje que sirvió de antesala al posterior hombre nuevo de la utopía comunista. En 1913 talló en piedra roja encerada una «Bailarina» (41-23-23 cm., en la Tate Gallery) de poderosas piernas cortas, tronco muy largo, brazos y manos enrollando con ternura, junto a su ovalado rostro, una forma cilíndrica rematada en un orificio, que bien podría haber titulado «maternidad de una orangután». El entusiasmo de Ezra Pound por esta «Bailarina» provocó que el escultor francés hiciera una «Cabeza jerárquica» del poeta americano.

     La pasión por lo primitivo produjo esculturas modernas, que aún causan admiración, con Gaugin, Brancusi y Gaudier-Brzesca. No buscaron una nueva estética, sino la fuente de juventud que podría renovar la expresión convencional del arte académico. En cambio, el primitivismo no superó la duración de las modas exóticas cuando se tomó por un signo de vanguardia estética, como en las esculturas de Picasso reductoras de los tótem de las Marquesas; el Adán en madera de Kirchner, inspirado en la talla camerunesa; el «Obrero con gorra» de Scmidt-Rottluff, sentado al modo de un cacique congolés; y el monumental «Hombre nuevo» de Freundlich, derivado de las enormes cabezas de la isla de Pascua.

 

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de MCRC Alicante Publicado en ARTE

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