TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VII. FILOSOFÍA DE LA ACCIÓN CONSTITUYENTE (XXVII).

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      “En El Factor Republicano (libro segundo), se analizó la materia civil y la forma política desde un punto de vista estático. Pero el esquema de las fases del proceso republicano ha de considerarlas desde la perspectiva dinámica y sintética de los cambios sociales. No al modo de los golpes de estado o pactos de gobierno. La transición española, tomada como modelo constitucionario en otras latitudes, no fue un proceso de paso de la dictadura a la libertad política, sino un golpe incruento del consenso de poder que pasó de la dictadura a la oligarquía de partidos, con libertades públicas otorgadas y sin libertad política colectiva. Las transiciones sociales, relativamente lentas por ser maduraciones invisibles, no son procesos impulsados por un principio de libertad mínima que las ponga en marcha, hasta llegar a la fase constituyente de la libertad política como derecho natural. El proceso constitucionario hacia una nueva polaridad estatal evitó los choques con las estructuras del poder establecido en la polaridad dictatorial anterior. Por eso, las partidocracias no llegaron como final de un proceso, sino como ocupación instantánea del vacío de poder creado con la caída militar de los Imperios o la muerte de los dictadores.

     Los procesos políticos son progresivos o regresivos, según la naturaleza liberal o reaccionaria de la acción que los impulsa. Las transiciones europeas a las libertades públicas han sido progresistas en liberaciones personales, regresivas en la conciencia de unidad nacional, reaccionarias en la concepción de la política como consenso. Consecuencias previsibles en todo proceso estatal autoritariamente cerrado, contenido y retenido.

     El proceso civil, en cambio, consiste en las derivaciones sucesivas de lo principiado en virtud de la acción de un principio. Aquí, el obrar sigue al ser (operari sequitur esse). Mientras que en lo procesionario, como en las Transiciones de las dictadura al Estado de Partidos, el ser sigue al obrar (esse sequitur operari). Lo fundamental en estas transiciones autoritarias no son los principios, ni las creencias sociales, sino los agentes individuales del poder de control sobre cosas y personas, así como la necesaria discontinuidad y parcialidad de la acción liberadora. Así se impide la unidad en la resistencia de la oposición democrática a la mera Reforma de la dictadura. La procesión de autoridades en las Transiciones reformistas cierra el paso al proceso político de las liberaciones sociales.”

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo VII. FILOSOFÍA DE LA ACCIÓN CONSTITUYENTE.

 

 

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