TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VII. FILOSOFÍA DE LA ACCIÓN CONSTITUYENTE.

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     “La teoría pura de la República Constitucional, no cerrada como categoría científica a causa de la subsistencia en lo constituido de la libertad constituyente, incorpora aquí la argumentación sobre su posibilidad de realización práctica, con la descripción anticipada del proceso de conversión de la potencia republicana en acto creador de la República. La filosofía llama actualización a ese movimiento de la potencia al acto, pero sería preferible denominarlo realización. La idea de actualizar supone la existencia de algo que fue actual y quedó trasnochado. El significado moderno de actualizar es casi sinónimo de modernizar. La idea de la República Constitucional, sojuzgada en las Repúblicas y Monarquías de Partidos, no se realiza siquiera en teoría sin un esquema realista del tipo de acción y grado de intensidad requeridos, a fin de que la gran potencia de su idea-fuerza discurra por el cauce de la acción de realizarla, hasta llegar a la apertura del proceso constituyente que la convierta en realidad actual.

     Los ciudadanos capaces de organizar las inteligencias y las voluntades en torno al eje de la verdad como libertad, pueden impulsar y encauzar, en el seno de la sociedad, el inicio del proceso colectivo de realización de la original y originaria idea republicana de la libertad. Los participantes en esos movimientos de liberación republicana se llaman repúblicos por ser estadistas de la República. La cualidad de estadista la puede tener un colectivo de personas valientes y leales a una idea política fundadora y fundante de la República Constitucional. El proceso tendrá su propia dinámica cuando los abstencionarios de las urnas proporcionales conozcan su íntima condición respublicana, aún no confesada. La necesidad de republicanizar la cosa pública no sólo es lógica o mental, como creía Henri Bergson de la idea misma de posibilidad. Que para él era pura invención del sentido común, a fin de explicar a posteriori la existencia de lo real como actualización de lo posible, cuando éste era ya imposible por haberse realizado o hecho real. La paradoja megárica de Bergson sólo admite la existencia mental de lo posible cuando precisamente ya no tiene cabida en la mente.

     Pero el proceso de realización de la teoría de la República no es una necesidad histórica del desenvolvimiento de la idea republicana, como pensaría Hegel si no hubiera detenido el movimiento dialéctico del Espíritu en la Monarquía Constitucional. Tampoco es una necesidad de la materia social, sometida en su desarrollo histórico a la acción dialéctica de las fuerzas contrarias de la propiedad y el trabajo, como predecía Marx respecto de la desaparición de las clases sociales y del Estado. En ambas hipótesis fatalistas y deterministas, sobraría la necesidad histórica del concurso voluntario de la libertad colectiva para realizar, con la República Constitucional, la verdad determinada por un espíritu absoluto o material.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo VII. FILOSOFÍA DE LA ACCIÓN CONSTITUYENTE.

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