TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VII. FILOSOFÍA DE LA ACCIÓN CONSTITUYENTE (III).

146

     “La crítica no está ya en la palabra veraz, si ésta no preludia la acción hacia la verdad, si la voz no responde a la necesidad de subversión de los valores sociales que aniquilan la personalidad de los individuos. Si la crítica no sabe superar la impotencia verbal de la verdad sabida, si la teoría no contiene el modo colectivo de su puesta en práctica, si la acción necesaria de la libertad no está incorporada a su formulación teórica, entonces no será crítica, teoría o acción de la verdad como libertad colectiva. Salvo en la mística platónica, las ideas no proceden de las ideas, sino de la experiencia fáctica. Sin ésta, toda idea sería tautología del universal o nominal que expresa. Salvo en los momentos donde la acción de una agrupación humana ha tenido la oportunidad histórica de manifestarse, en tanto que constituyente de un sistema de libertad, como en el caso de EEUU, lo normal ha sido que las teorías sigan a los hechos políticos establecidos, a los que toma por patrones únicos del pensamiento. No hay filosofía de la acción si ésta no es creadora, fundadora, fundante y constituyente. Si en el principio era la Acción habrá filosofía, si era el Verbo, habrá creencia.

      La diferencia entre las reflexiones políticas de Aristóteles, Maquiavelo, Hobbes y Montesquieu, respecto a las de Platón, Rousseau y Hegel, el carácter pragmático de aquellas y el sello idealista o idealizante de éstas, la determina la perspectiva desde la que miraron el mundo. Las primeras son descriptivas del hecho que las determina. Las segundas, prescriptivas del hecho que quieren determinar. La inteligencia política caracteriza la obra de los genios de la visión real del mundo y del quehacer de la acción constituyente de la libertad colectiva, mientras que la voluntad política impregna la acción de los hombres de la providencia divina o del acontecer constituido. El enemigo moral de la inteligencia es el cinismo. El enemigo intelectual de la voluntad, la ilusión. Frente a ellos se sitúa el pensamiento realista, fundador de la idea de libertad realizable y de la voluntad determinada a realizarla. Bases de la filosofía de la acción constituyente.

      Si las anticipaciones de los escritores de la revista El Federalista no hubieran condicionado las ideas constitucionales de un pueblo que conquistó su independencia, si sus teorías no fueran llamadas a la acción colectiva, se podría pensar que el fracaso de la Revolución francesa demostró, de una vez para siempre, que el pensamiento de la libertad carece de potencia para crear su práctica política. Entonces, sólo entonces, se podría creer en la imposibilidad de sistemas políticos de la libertad, y en que sólo es posible regimentar el poder establecido o hacer volar la imaginación idealista sobre el poder mitológico.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo VII. FILOSOFÍA DE LA ACCIÓN CONSTITUYENTE.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s