TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (XXI).

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     “Celebradas las elecciones presidenciales, por votación directa de los electores en un solo cuerpo nacional, será investido Presidente del Gobierno y de la República el candidato que haya obtenido la mayoría absoluta de los sufragios en primera o segunda vuelta. Antes de transcurrir el plazo de quince días, el Presidente designará libremente su equipo de Gobierno, sin necesidad de que la Cámara de Representantes ni el Consejo de Legislación lo aprueben ni le den su confianza. Los miembros del Gobierno y los demás altos cargos de la Administración pública no pueden ser diputados en el poder legislativo. Si el Presidente del Gobierno integra en su equipo ministerial algún diputado, éste dimitirá de su escaño, y la plaza vacante será ocupada por el suplente que lo acompañó en la candidatura de distrito. El Presidente del Gobierno informará a la Cámara legislativa tantas veces como lo desee o sea requerido por ésta.

      La elección del Jefe del Estado-Presidente por los gobernados no implica separación de poderes si, como sucede en Francia, necesita que el poder legislativo vote una moción de confianza a su equipo ministerial y a su programa de gobierno. A diferencia de los Estados de partidos, el sistema político francés es representativo de la sociedad francesa, en virtud de su método electoral en las legislativas, pero no es una democracia formal, a causa de la necesidad de aprobación de su Gobierno por la Asamblea.

     Queda, por fin, el modo institucional de cerrar el camino a la solidaridad de clase política, que es la matriz de todas las corrupciones del poder. La inteligencia institucional contra los motivos de cristalización y mantenimiento de una casta política, con interés objetivo en mantener unidos a los socios de un sindicato de poder, pese a sus diferencias ideológicas o de partido, de clase o de categoría social, se ha convertido en condición sine qua non de la libertad política y la democracia. A esta finalidad obedece el juego conjunto y sistemático de las nuevas instituciones hasta ahora expuestas. Separación en origen del poder nacional de legislar y del poder estatal de gobernar o ejecutar; atribución al primero del poder de promulgar las leyes; formación de Comisiones de control del gobierno, en la Cámara de representantes, con mayoría de diputados de la oposición; independencia en origen de la Justicia; participación en elecciones legislativas y presidenciales de candidatos independientes de los partidos políticos; desvinculación estatal de los partidos; prohibición de participar en campañas electorales a los medios de comunicación estatal; posibilidad de revocar a los representantes de distrito por su propios electores antes de que termine su mandato imperativo y un nuevo espíritu público de lealtad a la causa de la libertad fundadora de la República Constitucional. Pero incluso estas precauciones institucionales, siendo todas ellas necesarias, no son suficientes.”

 

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO.

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