TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (XIX).

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     “Se sabe que lo más peligroso de un tonto es que sea trabajador. Los nepotes de partido suplen su ignorancia administrativa o técnica con labores incesantes de halago al jefe y a la clientela, con planificaciones de embellecimiento de la ciudad, traslados de oficinas a antiguos palacios, obras de reformas suntuosas, cambios de mobiliario, aumento del parque automovilístico, banquetes pantagruélicos, secretarias acompañantes, viajes a países exóticos. Sería menos costoso y más útil que recibieran el sueldo y vivieran como parásitos en otra ciudad dedicados al cultivo de su incompetencia para lo productivo. En política, todo tonto se hace bribón.

     La manera de erradicar el nepotismo burocrático es bien simple. Basta incluirlo en la ley de incompatibilidades para ingresar, provisional o definitivamente, en el cuerpo administrativo del que sea jefe un potencial nepote. La relación de parentesco próximo no es suficiente. La historia verídica de la mujer del César, que recibió de noche a un amigo en ausencia de su esposo, y éste le advirtió de que no era bastante con ser honrada, si no iba acompañada de la apariencia de serlo, tiene amplio campo de aplicación en el Estado de Partidos. Es posible que algunos de los adjudicantes a dedo, o en concursos ad hoc, sólo sean tontos útiles, pero todos parecen muñidores o encubridores deshonestos. Si se suprime el pretexto de la corrupción de partido, mucho más dañina que la personal, por los efectos políticos que causa, si se evitan las posibilidades de corromperse en las previsiones de la contratación pública y se eliminan en su raíz las ocasiones para el nepotismo, las fuentes de los modo objetivos de corrupción del poder ejecutivo sólo podrían manar de la facultad incontrolada del Gobierno para dictar Decretos o Decretos-Leyes, y de su potestad Reglamentaria para completar y detallar los requisitos de aplicación particular de las leyes generales. Un refrán político, atribuido a un socarrón ministro de la anterior monarquía española decía: “haced vosotros las leyes y dejadme que yo haga los Reglamentos.”

 

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

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