TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (XVIII).

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     “Instituciones políticas inteligentes deben prevenir y evitar, con medidas legales diferentes, los modos subjetivos y objetivos de las formas habituales y conocidas de corrupción personal en los titulares de cargos o puestos públicos de carácter ejecutivo. Los Códigos penales además de las condenas de privación de libertad, deben castigar a los malhechores apostados en los caminos del Estado, con multas económicas superiores al triple de las cantidades defraudadas a los contribuyentes, además de la pérdida automática de las licencias y concesiones obtenidas por medios ilícitos, sin indemnización alguna. La lista negra de las empresas condenadas debe ser publicada, a su costa, en medios de comunicación y todos los centros de contratación pública para ser excluidas de licitaciones, concursos o adjudicaciones de obras, servicios o licencias administrativas.

     Las leyes de incompatibilidad deben incluir la prohibición de que los familiares de sangre o de afinidad con titulares de cargos ejecutivos, y las empresas donde trabajen, puedan ser adjudicatarios de contratos en ese servicio público. Prohibición que se extenderá a las empresas que hayan incorporado a sus consejos de administración, o asesorías, a personal procedente de la alta administración pública. Toda persona que llegue a ocupar puestos relevantes en su carrera política debe saber que, cuando la abandone, no podrá comerciar o vender su fama política en el mercado de las grandes empresas contratistas con el Estado. Es una inmoralidad que cobren pensiones de por vida por los servicios prestados, y que se hagan millonarios ofreciendo contactos prevaricadores a fortunas mundiales.

     La ley de incompatibilidades también debe hacer imposible la práctica del nepotismo. Este vicio tiene marca de origen renacentista y eclesiástico. El nepotismo de los papas, en la época de venta de indulgencias para borrar los pecados pasados y los por venir, daba a sus sobrinos y parientes la púrpura cardenalicia, incluso a los trece años de edad, para que participaran en el fabuloso negocio especulativo de la tierra con el cielo (bulas). Napoleón engrandeció la empresa nepotista, repartiendo entre sus hermanos, hermanas y cuñados, los reinos que conquistaba. El método nepotista no le aseguró fidelidad. Los Reyes de Nápoles, su cuñado Murat casado con una hermana del emperador, temiendo ser destronados por los austriacos, declararon la guerra a Francia. Napoleón los perdonó. De modo menos grandioso pero más sistemático, el actual nepotismo de partido ocupa o crea nuevas plazas prebendarias en las Administraciones públicas, para los militantes, de sangre o afinidad. El cambio de partido gobernante lleva aparejado el cambio de funcionarios ambulantes. Con ser grave el daño causado a los escalafones y méritos de la carrera administrativa, a la que el nepotismo desprecia, no es lo peor para la hacienda pública ni para le eficiencia de los cuerpos burocratizados.”

 

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

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