TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (X).

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     “Otra observación histórica que enmudece a los conformados por la degeneración política está en la falta de explicación de la experiencia, repetidamente constatada, del aumento exponencial de la corrupción política a la muerte de dictadores, y al final de las guerras civiles o de las que causaron largos sufrimientos en las retaguardias sociales. El fenómeno se inició en el Reino Unido, con el spoil system de Walpole como instrumento de gobierno en el inicio de la dinastía alemana de Jorge I. Se manifestó con esplendor inmediato tras la siega en la guillotina de la cabeza de Robespierre. Desde entonces, todos los pueblos europeos que rememoran, en el nombre de sus plazas y avenidas o en las fiestas de sus anales, los pactos nacionales de concordia o reconciliación entre anteriores adversarios, están celebrando el comienzo de una era de élites degeneradas al calor de la corrupción política concebida como factor de gobierno.

     Se entienden las relajaciones de las costumbres sociales al final de tiempos de miedo colectivo, como en los famosos años veinte que siguieron a la guerra europea. Se comprende también la espontánea naturalidad del estraperlo de alimentos en las postguerras, como el de penicilina en la Europa postbélica, inmortalizado en la película El tercer hombre. Lo que no es fácil de entender es la incomprensión de los intelectuales de que ese mismo ambiente social de frívola irresponsabilidad, de lucro sin causa y de juego sin azar, en las épocas siguientes a dictaduras y guerras, impregnó el espíritu de la docena de inconscientes hombres de partidos clandestinos que, sacados a la luz por el ejército vencedor, instituyeron la corrupción política en las Constituciones de los Estados de Partidos, mediante el sistema de elección proporcional y la falta de control institucional del poder ejecutivo. Entregaron el Estado a un club de partidos estatales. Los aprovechados de la ocasión para enriquecerse son menos dañinos que los constitucionalistas de la falta de control del poder ejecutivo.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO.

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