TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (IX).

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     “Al tratar de las elecciones por el sistema proporcional de listas de partido estatal, se demostró cómo este modo de elegir y establecer una clase política cerrada y permanente, ocupante de los imperios, los grados y las plazas de todas las instituciones de gobierno y de docencia, conduce inexorablemente a la degeneración del Estado, de la clase social dominante, y de modo intenso y extenso, a la corrupción de todo poder ejecutivo.

     Ahora corresponde examinar cómo y por qué la corrupción de la clase política, donde el grado de honestidad del diputado depende estrechamente de su grado de imbecilidad, pues el más honesto es bobo en conocimiento político del Régimen al que sirve, se concentra preferentemente en el poder ejecutivo del Estado, los Ayuntamientos y las Autonomías regionales. Aunque la corrupción económica sea producto automático de la corrupción moral y endémica del régimen de poder partidocrático, los medios de comunicación, los tratadistas del Estado de Partidos y los propios partidos estales la conciben y explican del mismo modo que la Iglesia al pecado, o sea, como inevitable consecuencia de la naturaleza caída del hombre, de la que el ambicioso e insensible político parece su paradigma visible.

     Esta ingenuidad no puede ser inocente. Quienes piensan que la corrupción es consecuencia sustancial de la naturaleza caída del hombre, o que es un fenómeno inherente o exclusivo de la política, quedan mudos ante la observación de que unas épocas, unos países, unas religiones y una formas de gobierno son más corruptas que otras. En Suiza, la corrupción financiera atrae y oculta los tesoros robados en todo el mundo por tiranos y dictadores. Pero, junto con Dinamarca y Suecia, ocupa los primeros lugares de decoro en las instituciones políticas. Son pueblos pequeños, pero también hay menos corrupción en los sistemas políticos anglosajones. La materia se corrompe por naturaleza y el espíritu por degeneración. La descomposición moral en la política prende como yesca en la combustión de la materia social. La chispa que la inaugura y renueva viene siempre de una misma clase de pirómanos. La clase política que integra y perpetúa el poder político sin control. La podrida clase humana de los partidócratas.”.

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO.

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