TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (VIII).

127

     “En cuanto a la corrupción política, fenómeno que afecta ante todo al poder ejecutivo, hasta el punto de constituir su rasgo definitorio en el Estado de Partidos, y para no repetir lo expuesto sobre las tres clases de corrupción, ocasional, consecuencial y constitutiva, aquí se examina la vinculación del fenómeno degenerativo de la política a la condición incontrolada del poder ejecutivo en las partidocracias. Descontrol equiparable a la absoluta falta de control del poder que tipificó a las dictaduras orgánicas o de partido único. La corrupción fue bastante menor, incluso inexistente en algunas dictaduras católicas, a causa de los peligros adicionales que entrañaba la ambición personal de sobresalir, en un mundo de reglamentaciones imperativas de la vida personal y social, generador de miedo a la autoridad, falta de esperanza en el futuro, negación del conflicto social, prohibición de la actividad política y búsqueda a cualquier precio de la tranquilidad. La paz dictatorial de cementerio social corrompió menos los cuerpos profesionales que degeneró más las almas inanimadas de libertad.

     Cuanto mayor sea el espíritu de verdad en la sociedad, menor será la corrupción consecuencial. La que es propiciada por las instituciones, con laxitud de las leyes que podrían evitarla, si los medios autoritarios de vigilancia no estuvieran bajo el control de los propios agentes de la corrupción. La corrupción constitutiva o sistemática está promocionada positivamente por la Constitución del propio Régimen de partidos estatales, para fortalecer y ensanchar la base social que lo sostiene.

     Cuando lo corrupto no es un sector social sino el régimen de gobierno, la corrupción personal deviene superflua o insignificante, ante la magnitud de la corrupción general de la clase política, que hace de la inmoralidad el primer factor de conservación de su poder. A este tipo de corrupción constitutiva de los primeros Estados renacentistas se refería el personaje shakesperiano Aragon (Mercader de Venecia, sc. XII) en esta síntesis: “Si los imperios, los grados y las plazas no se obtuvieran por la corrupción, si los puros honores no se comprasen más que al precio del mérito, cuánta gente desnuda estaría vestida, cuánta gente que manda sería mandada”.

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s