TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (VII).

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     “No hay proporcionalidad entre las incitaciones de la protesta o de la manifestación pública y las contundentes respuestas de la policía. Parece que su aparente paciencia es una calculada táctica para dejar que aumente la presión de la rebeldía, a fin de aplastarla luego con mayor motivación o justificación. Interpretado del mismo modo represivo e indiscriminado que en las dictaduras, el concepto abstracto de orden público, introducido por Napoleón hasta en la codificación de las leyes civiles, ha impedido que jueces y legisladores, incluso en las mal llamadas democracias europeas, sustituyan la arbitrariedad inherente a las concreciones de toda abstracción, como ocurre en la de razón de Estado, con criterios y pautas de orden cívico que modulen la actuación de las fuerzas de orden público. Los Estados de Partido no se distinguen unos de otros, como antaño, por la fortaleza de sus monedas, reducidas a una común, por la inteligencia de los diplomáticos-funcionarios de los gobiernos ni por residuos ideológicos diferentes. Muestran en las imágenes de la televisión la misma cara feroz de las anteriores tiranías, el mismo instinto de sadismo bestial en la violenta represión de estudiantes, trabajadores y discrepantes colectivos.

     Este primitivismo del poder ejecutivo no es achacable en exclusiva a la ruda simpleza de los gobiernos de partidos. El salvajismo estatal denuncia el espontáneo barbarismo de la cultura de la eficacia que ha sustituido a la refinada de la eficiencia, no sólo en los cuerpos de policía, sino en los de producción de leyes, sentencias y graduados universitarios. No es más brutal la represión sangrienta de los cuerpos físicos que la anemia cerebral provocada en el alma gobernada, mediante consensos amorales y trastornos de valores culturales y sociales, para que no llegue a divisarse, en la libertad individual de pensamiento y en la libertad de acción colectiva, la fuente genuina del saber político y de la cultura crítica.

     Pero sucede con naturalidad que la compresión del orden público, en tanto que inmediata reordenación espacial de lo desordenado, es tan instantánea como inconsciente. Pertenece al género de ese orden geométrico en la colocación de las cosas artificiales que todos practican sin darse cuenta. El que obsesiona a los dictadores en los espacios públicos, y a las amas de casa en los domésticos. Mientras que la noción de orden cívico, más refinada, reclama una nueva ordenación de las cosas naturales y sociales, según su propio orden de jerarquía social y de valor cultural.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO.

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Un comentario el “TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (VII).

  1. ¿No queda ningún ejemplar de la edición original de Teoría Pura de la República ni de Ateísmo Estético? Por lo que veo en la web de Bubok, la maquetación del libro me parece muy cutre. Además, no ofrecen ninguna imagen de como es por dentro (las paginas de texto).

    ¿Alguién lo ha comprado en Bubok?

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