TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (IV).

124

     “El poder ejecutivo del Estado, que ya no está moderado por la religión ni por el consejo de sabios humanistas, como en el Antiguo Régimen, no encuentra frenos anclados en las potestades de legislar y de juzgar, como exigía Montesquieu y realizó la Constitución de los EEUU. Si el poder legislativo y la potestad judicial estuvieran radicalmente separados del poder ejecutivo, no sólo podrían impedir institucionalmente los abusos y corrupciones del nuevo soberano, el partido estatal gobernante, sino instituir la potencia superior de la libertad política colectiva. Cosa que ningún país europeo ha conseguido todavía, salvo Suiza.

     Antes de entrar en el análisis del poder ejecutivo, según la perspectiva de la libertad política, conviene recordar que la experiencia del Estado de Partidos ha sido muchísimo peor que la del parlamentarismo, a pesar de que este régimen liberal tampoco conoció la separación de poderes.

     Para comparar dos formas de gobierno tan diferentes como la parlamentaria y la de partidos, se han de abstraer los cambios sociales causados por la evolución demográfica, económica, cultural y técnica de la sociedad gobernada que no sean debidos al factor político. En algunos aspectos, como el de la sanidad y la duración media de vida, se han sobrepasado los niveles alcanzados en el antiguo parlamentarismo, pero esto no quiere decir que ese progreso haya sido debido al Estado de Partidos, sino que los Regímenes actuales han podido disfrutar de los avances científicos en medicina y tecnología curativa, y de la mejora en dieta alimenticia. Al mismo tiempo, el nivel de vida crecía desde la guerra mundial con los progresos industriales y tecnológicos en la economía productiva, y con el aumento del gasto familiar en la economía de consumo. La incidencia decisiva de los recursos estatales destinados a la asistencia social no ha sido debida a la partidocracia, sino a la continuidad en ella de los derechos sociales otorgados por las dictaduras fascistas y a la decisiva contribución de EEUU a la reconstrucción de Europa occidental.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO.

Anuncios

Un comentario el “TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (IV).

  1. España y también Europa, salvo Suiza, que es un país democrático, no conseguirán implantar la democracia mientras los ciudadanos, (que no los súbditos) de los distintos países, y por tanto de España, no dispongan de una Constitución emanada de un Parlamento en el que los Diputados/as hayan sido ELEGIDOS PREVIAMENTE Y VOTADOS DESPUÉS, con mandato imperativo de los electores que los diputan territorialmente y por los gobernados en Referendum nacional, donde se defina y decida la Forma de Estado y la democracia política en la Forma de Gobierno, separando los Poderes Ejecutivos y Legislativos, así como LA JUSTICIA que en modo alguno puede estar supeditada a los dos poderes anteriores,ni nominada por cuotas de partidos, ya que de lo contrario no puede haber, no hay democracia. Este es el único camino existente para romper el falso y añejo paradigma de un sistema electoral por lista de partidos, donde los votantes, que no electores, refrendan unas listas generalmente de personas desconocidas que no representan a los gobernados y solo se deben a su partido. El sistema nacido con estos requisitos de la democracia resuelve los problemas existentes en todos los países, con la irrepresentabilidad,la ausencia de control del Gobierno por los gobernados y la imposibilidad de la corrupción política, que impide el mandato imperativo. Basta recordar que la actual Constitución española prohíbe el mandato imperativo de los Diputados/as y sin embargo, todas las leyes aprobadas por el Parlamento, han sido aprobadas con el mandato imperativo (disciplina de voto) de los miembros parlamentarios y lo extraordinariamente grave es que la Justicia conocedora de todo ello, no ha obligado al Gobierno a cumplir la Constitución.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s