TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO (III).

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     “La teoría del poder ejecutivo es, por ello, la teoría del Poder político. Cuando se habla del poder del Estado nadie imagina que se concrete en la potestad de hacer leyes o dictar sentencias. En último término, el poder supremo sobre una nación lo tiene en exclusiva quien tiene a su disposición el monopolio legal de la fuerza armada, de la violencia institucional, de la coacción estatal. No sólo la policía y el ejército. También la burocracia de la administración pública, cuyas decisiones sobre los administrados son inmediatamente ejecutivas. Ese es el verdadero y único poder político. Y por ese motivo, la cuestión esencial, el problema número uno de toda Constitución realista, consiste en la ideación de garantías institucionales de control efectivo del poder ejecutivo. Antes de Montesquieu, la filosofía confió ese control a la educación religiosa o humanista de los Príncipes.

[…]

     La posibilidad de impedir la expansión ilimitada del poder absoluto, mediante su división en dos poderes que se vigilaran y pusieran frenos uno a otro, bajo el principio de acción de que el poder no se detiene si otro poder no lo frena -genial mecanismo de ingeniería política descubierto por Montesquieu-, fue anulada por una Revolución francesa que, en nombre de principios metafísicos, atribuyó la soberanía indivisa a la voluntad general de un nuevo soberano colectivo, el pueblo, cuyas determinaciones particulares debían de ser extraídas, estando él ausente, del debate entre sus representantes asambleados. Durante más de dos centenas de años, la utopía de Rousseau, falsificada por Sieyès para que pudiera ser aplicada, ha conducido a la emergencia de una clase política permanente que, bajo el parlamentarismo convirtió la abstracta soberanía del pueblo, en concreto feudo de sus representantes. El Estado de Partidos, al cambiar la representación por la integración, ha devuelto la soberanía a su lugar de origen, al poder ejecutivo del Estado, detentado por el partido gobernante.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo VI. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE GOBIERNO. PODER EJECUTIVO DEL ESTADO.

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