TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo V. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE JUSTICIA. AUTORIDAD Y POTESTAD JUDICIAL (XXV).

117

     “Contra la independencia de la potestad judicial, contra la idea misma de que la Organización y la Administración de la Justicia sean materias constituidas por la libertad política, se levanta todavía el muro hegeliano que apartó a la Justicia de la separación y división de poderes estatales. El filósofo del final de la historia conflictiva se ancló en el arcaísmo de un Espíritu absoluto cuyo desenvolvimiento no afectaba, al parecer, a la permanencia de la administración de Justicia en las cercanías de su origen feudal, es decir, en el seno de la sociedad civil. Para los hegelianos, el poder judicial no tenía cabida en el Estado liberal porque no es verdadero poder constitucional, sino actividad administrativa directamente funcional para el orden civil, más que para el político. En consecuencia, la derecha liberal quiso ubicar la administración de justicia en la sociedad civil. La izquierda socialista no supo dónde colocarla en un Estado provisional, hasta que la providencia del Estado de Partidos le indicó el peor sitio. Si el poder judicial no pertenece al Estado en la tradición hegeliana, ni a la Sociedad civil en la tradición socialista, solo podía estar en los partidos estatales, no como gobernantes de la jurisdicción, ni como directores de la potestad del oficio judicial, sino como gobernadores de la potestad de régimen judicial, repartida según la cuota electoral de cada partido estatal.

     Las Corporaciones judiciales europeas, imbuidas del espíritu burocrático que se encarnó en ellas desde Federico el Grande y Napoleón, aceptan someterse, por hábito de obediencia a la autoridad política, a la mayor barbaridad jurídica que mejor las sojuzgue. Sin sojuzgadores de la potestad judicial de régimen, la potestad de oficio carecería de criterio orientador en los asuntos litigiosos de interés político, y en los que son parte los grandes aristócratas de las finanzas y de los medios de comunicación social. Que de vez en cuando, según los intereses inmediatos, ofrecen en sacrificio algunos hombres significativos de la gran banca, heterodoxos en el manejo del negocio o en sus escarceos por el mundo político, para dar con ejemplos singulares la impresión de que la justicia es igual para todos. Cosa que los partidos estatales no pueden conseguir, pues a cada escándalo que produce el procesamiento de un banquero, lo cual prueba su excepcionalidad, crece el convencimiento en la opinión pública de que todos son iguales, y de que el caído en desgracia política no hacía algo que los demás no hicieran. La gran extensión de la potencia corruptora en los poderes económicos y financieros sería inconcebible en un Estado donde la potestad judicial fuera independiente del poder ejecutivo.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo V. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE JUSTICIA. AUTORIDAD Y POTESTAD JUDICIAL.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s