TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo V. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE JUSTICIA. AUTORIDAD Y POTESTAD JUDICIAL (X).

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     “La vocación no sería despertada por la busca de un empleo fijo en el Estado, mezquina ambición pequeñoburguesa, si está impulsada por la grandeza del ideal, siempre juvenil, de impartir justicia en el conflicto particular y crear jurisprudencia para el general. La creación del derecho le viene impuesta por el imperativo legal de dictar sentencia aunque no exista ley aplicable al caso. Ningún jurista puede tener una compensación mayor, ni desarrollar una profesión más cercana a la esencia del derecho. Un Juez jurista, y no meramente legista, es el regalo que la ciencia jurídica hace a los justiciables en particular y a la sociedad en general. El juez es un autor.

     Un juez honesto, aunque no sea creador de jurisprudencia, es la ofrenda de una vida personal a la vida del derecho. El Juez se engrandece con su resistencia a la grandeza propia y a la ajena. Un Juez se empequeñece con su deferencia a las pequeñeces de las famas sociales. El juez burócrata es un funcionario doméstico; el envarado, un espantapájaros pueblerino, y el mundano, un desplazado social, un equivocado de profesión.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo V. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE JUSTICIA. AUTORIDAD Y POTESTAD JUDICIAL.

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