TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo V. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE JUSTICIA. AUTORIDAD Y POTESTAD JUDICIAL (IV).

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     “Antes de entrar en la materia propia de lo que se llama poder judicial, conviene hacer una breve reflexión sobre la justicia social y los derechos sociales, que aún siguen siendo juzgados con criterios ideológicos, para comprender que la Teoría Pura de la República Constitucional, exclusivamente referente a la forma de Estado, no tiene que ocuparse de las cuestiones concretas que dependen de la política inherente a la forma de gobierno. Todo el desarrollo de la Teoría Pura presupone la existencia de una democracia política o formal, y unos derechos sociales constitucionalizados.

 

     Históricamente el concepto de justicia social aparece, en el siglo XIX, como solución espiritual de la llamada cuestión social, para crear una alternativa moral a la solución material de la revolución socialista. La expresión giustizia sociale fue acuñada por el jesuita italiano Luigi Taparelli en Saggio teoretico di dritto naturale, appoggiato sul fatto (Livorno, 1843), cuya tesis central es que la justicia social debe igualar de hecho a todos los hombres en los derechos de humanidad. Siendo uno de los fundadores de la doctrina social de la Iglesia, Taparelli basó su idea de la justicia social en una renovación del pensamiento tomista, considerándola diferente de la justicia conmutativa y distributiva.

     A fines del siglo XIX, el término social justice se usó por los socialistas fabianos (Fabian Essays in Socialism, 1889) para realzar la finalidad ética de la evolución impulsada por reformas sociales favorables a las clases más débiles y necesitadas de protección. Ese concepto de justicia social fue adoptado enseguida por la socialdemocracia del Partido Laborista y por algunos sectores liberales. En Francia, el propio Jean Jaurés, dirigente del Partido socialista, acogió la idea de justicia social para dar con ella carácter ético y pacifista al socialismo marxista. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), creada en 1919, incorporó la noción de justicia social a su constitución, como fundamento de la paz universal.

     En 1931, la Encíclica Quadragesimo anno de Pío XI cimentó, con ese propósito político, la doctrina Social de la Iglesia, como criterio de distribución de la riqueza que puede reducir la diferencia entre ricos y necesitados, dando a cada uno lo suyo en la distribución de los bienes, y revocando su partición actual, para ajustarla a las normas del bien común, pues toda persona sensata percibe el peligro que entraña la enorme diferencia entre unos pocos cargados de fabulosas riquezas y la incontable multitud de necesitados. El socialismo marxista denunció siempre la falsedad ideológica de la justicia social, equiparándola a la caridad, y la imposibilidad de traducirla en normas aplicables por los jueces, sin acudir al etéreo concepto de equidad, para interpretar el sinalagma contractual en los contratos laborales y en sus obligaciones recíprocas.”

 

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo V. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE JUSTICIA. AUTORIDAD Y POTESTAD JUDICIAL.

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