TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo IV. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE LEGISLACIÓN. PODER LEGISLATIVO DE LA NACIÓN (I).

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     “Salvo en la democracia asamblearia de los antiguos y en la democracia institucional representativa, las llamadas asambleas legislativas tienen potestad, pero no poder de legislar. Incluso en la cuasi perfecta democracia formal norteamericana, el Presidente puede obligar a la Cámara y al Senado a que voten por segunda vez, con una mayoría de dos tercios, las leyes que se niega a promulgar, para que las promulguen directamente los legisladores. Sólamente en este caso se puede llamar poder legislador al de la Cámara y el Senado. Pero aún así, esa prerrogativa del Presidente de EEUU para exigir mayorías cualificadas cuando lo considere conveniente a la nación o a su partido, lo que de hecho equivale a un derecho de veto definitivo, atenta al principio de separación de poderes. Confundir la Nación con el Estado presupone privar de autonomía al poder legislativo.

     Aunque no lo sepan ni lo crean, los Parlamentos nacionales europeos no tienen más potestad que la proponer leyes al órgano ejecutivo del Estado, sin poder de sancionarlas, promulgarlas y publicarlas como normas dotadas de coerción o fuerza imperativa. Sin embargo, tanto las propias Constituciones como la doctrina constitucional y el derecho político, cometen la incorrección descriptiva de llamar poder legislativo a la Asamblea de diputados, sin dar la menor trascendencia política ni jurídica al hecho de que todas las leyes las sanciona, promulga y publica el poder ejecutivo. Como sucede casi siempre, los errores en la descripción de las funciones de los órganos estatales, cometidos en las Constituciones, no son debidos a defectos de técnica constitucional, ni a defectuosa percepción de la realidad normativa expresada con claridad en ellas, sino a un prejuicio histórico y conceptual sobre la naturaleza y función del órgano nacional legislativo. El prejuicio proviene de la contradictoria y confusa doctrina legislativa de la Revolución francesa, aún no esclarecida del todo.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo IV. PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE LEGISLACIÓN. PODER LEGISLATIVO DE LA NACIÓN.

 

Teoría Pura de la República – 3 VOLÚMENES

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