TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA LIBRO TERCERO. Capítulo III. CÁMARA DE REPRESENTANTES MONÁDICOS. POTESTAD LEGISLATIVA (XXIV).

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     “Lo que de verdad importa no son las facultades específicas de las Cámaras de representantes para elaborar proyectos de leyes razonables, justas o convenientes, y exigir responsabilidades políticas concretas a los malos gobiernos. Esos atributos, siendo esenciales, sólo son relevantes o trascendentes cuando se manifiestan como consecuencias necesarias de algún principio vital, social, moral y político que los presuponga y exija.

     Este principio de carácter ontológico, el único que puede comunicar a las representaciones políticas la razón de su ser social y de su existir político, no puede ser otro que el principio de intermediación entre la Libertad y la Autoridad, entre la Sociedad y el Estado. Sin encarnar este principio de valor universal, por muy eficaces o productivas que sean las funciones legislativas de las Asambleas o Cámaras de Representantes dentro del mecanismo de la organización estatal, por alta que sea su inspiración cultural o histórica, si no desarrollan los fines del principio de intermediación entre la Nación y el Estado, en nada sustancial o material se diferencian de las formalidades y funciones de las Asambleas legislativas de los Estados Totalitarios y de las Dictaduras.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo III. CÁMARA DE REPRESENTANTES MONÁDICOS. POTESTAD LEGISLATIVA.

 

Teoría Pura de la República – 3 VOLÚMENES

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