TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA LIBRO TERCERO. Capítulo III. CÁMARA DE REPRESENTANTES MONÁDICOS. POTESTAD LEGISLATIVA (XX).

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     “La siguiente prioridad en la ordenación legislativa, impuesta por la naturaleza procesal de su función, está en la decisión sobre lo que debe ser objeto de la acción legisladora, o sea, en la iniciativa legislativa. La doctrina tradicional considera que el impulso para iniciar la acción de legislar no cae dentro de la potestad legislativa, y no reconoce, en consecuencia, el valor trascendental que tiene para la definición de la política legisladora. Este error no lo cometerá la República Constitucional a causa de su inspiración en la libertad política y en la separación de los poderes de legislar y de ejecutar las leyes. Aunque el primer impulso puede venir del Gobierno, de cualquier diputado o del pueblo como en Suiza, no será acto de iniciativa legislativa sin pasar por el filtro del Consejo de Legislación, que se instituye en el ámbito legislativo como mediación entre el Estado y la Sociedad. Esa es la segunda revolución institucional de la Teoría Pura. Dar a esa nueva institución nacional el control de las iniciativas de ley, vengan de las diputaciones, de los gobiernos o de los jueces, a fin de que esa iniciativa comience con el juicio de idoneidad de la propuesta para pasar a estudio, debate y votación en la Cámara de Representantes.

     Esta segunda revolución institucional, además de meter la iniciativa de las leyes en la órbita de la potestad legislativa, también acrecentará el prestigio del Consejo de Legislación, como árbitro en los conflictos de política legislativa que surjan entre Gobierno y Representación, o con los representantes aspirantes a legisladores. Sin esa mediación no sería posible la pretensión de dar a la representación la fuerza de coerción de las leyes, que los representados monádicos no tienen por sí mismos.

     La tercera revolución institucional es consecuencia del principio de igualdad en las diputaciones. Cada diputado es representante individual de la mónada que lo eligió. Principio básico de la representación uninominal en cada distrito electoral. El hecho de que luego actúe en la Cámara de modo solitario o agrupado con otros diputados, por razones de partido o de región, es un accidente que no altera el mandato particular de sus electores de distrito. El grupo no puede obedecer a otro mandato distinto. El principio de igualdad no permite la menor diferencia entre los derechos y deberes de los diputados en cada una de las fases del proceso legislativo. Todos tienen la misma igualdad de oportunidades en la iniciativa legislativa, en el tiempo de sus intervenciones para estudios, debates, discursos, interpelaciones y contestaciones en la tribuna de la Asamblea, el mismo derecho a participar en las Comisiones de control de las acciones de gobierno. Si los diputados de partido o región quieren formar grupos parlamentarios con un solo portavoz, ese derecho no altera la igualdad entre diputados singulares en su mandato, ni en sus mismos derechos de iniciativa, estudio, elaboración y aprobación de las proposiciones de ley.”

 

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo III. CÁMARA DE REPRESENTANTES MONÁDICOS. POTESTAD LEGISLATIVA.

 

Teoría Pura de la República – 3 VOLÚMENES

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