TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo III. CÁMARA DE REPRESENTANTES MONÁDICOS. POTESTAD LEGISLATIVA (IX).

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     “Sin dejarse impresionar por la tradición parlamentaria, basada en un profundo complejo de inferioridad de la sociedad representada ante el poder ejecutivo del Estado, la Teoría Pura supera el problema ontológico creado por la Revolución Francesa cuando suprimió los cuerpos intermedios entre los individuos y el Estado, dando al Rey la potestad de promulgar las leyes, como característica de la monarquía constitucional. A partir del 10 de agosto del 92, la ausencia de Monarquía, sin presencia simultánea de República, permitió la improvisación de que la Convención legislativa promulgara y publicara las leyes, sin precepto constitucional alguno que lo autorizara. Aquella usurpación se consagró, antes de la novedad francesa, con la corrupción de Walpole en el Reino Unido, quien formando mayorías parlamentarias con la compra de diputados (spoil system), transformó el original sistema parlamentario en régimen de parlamentarismo de gabinete, donde el Rey tenía que designar Premier al Jefe de la mayoría y promulgar las leyes aprobadas en el Parlamento.

     A partir de 1919, las Constituciones europeas, y el Acta de reforma del partido conservador británico, crearon otro tipo de relación entre los dos poderes estatales, dando al jefe del partido ganador en las elecciones legislativas la potestad de proponerse él mismo como candidato a Premier del Gobierno, en virtud de la mayoría obtenida por su partido en dichas elecciones, sin alterar la regla constitucional de que las leyes las promulga un órgano estatal diferente del órgano societario que las hace.

     El complejo de inferioridad de los legisladores, acentuado con la fácil derrota del parlamentarismo por los partidos totalitarios, encontró la ocasión de su revancha, al final de la guerra mundial, con la imperiosa asistencia de los generales Eisenhower y Marshall, en busca de gobiernos estables en los países vencidos, a fin de negociar las condiciones de la reconstrucción europea y la concertación para la guerra fría. Los fracasados dirigentes de los partidos liberales, demócrata-cristianos y socialistas, envejecidos con la ruina del mundo que hicieron perecer y rejuvenecidos con el retorno al poder en el nuevo mundo que empezaba, se hicieron la ilusión de ser estadistas, creando de nueva planta un tipo de Estado de Partidos estatales, con representación proporcional, que les permitiese estar para siempre en el Estado, ganando o perdiendo las elecciones.

     La idea era tan sencilla como brutal. La sencillez no es una cualidad natural de las cosas complejas, si no procede de una síntesis inteligente. La brutalidad de la guerra acabada hacía parecer humana la bruta paz que empezaba, con guerra fría y partidos transformados en órganos estatales, contra su original naturaleza societaria. La representación política de la sociedad había sido culpable del ascenso del fascismo y del nazismo. Se temió que también lo fuera del comunismo. No bastaba con prohibirlos. Se suprimió la antigua representación parlamentaria en aras de la integración de las masas en el nuevo Estado de Partidos, dirigido por Gobiernos de partido estatal con mentalidad y sensibilidad de masas.”

 

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo III. CÁMARA DE REPRESENTANTES MONÁDICOS. POTESTAD LEGISLATIVA.

 

Teoría Pura de la República – 3 VOLÚMENES

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