TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo II. MÓNADA REPUBLICANA (V).

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     “En cada mónada particular de la res-publica, unidad irreductible de la acción representativa, se manifiesta la diversidad del pluralismo de fuerzas sociales y culturales que caracterizan a toda sociedad desarrollada. En un sistema monadológico, un pueblo se compone, por ejemplo, de 400 mónadas electorales de cien mil habitantes cada una. En tanto que unidad irreductible del universo político (tratándose de la libertad política colectiva éste no puede ser el individuo aislado ni la célula familiar), cada mónada no ha de tener, por su propio carácter monádico, más de un representante en la Asamblea legislativa. La mónada se constituye por sí misma, en cada distrito electoral autónomo, para elegir su unidad representativa. Los distritos son auténticas mónadas respublicanas porque reproducen, en su microcosmos, la diversidad de componentes de la res- pública, que es la materia macrocósmica de la República.

     La mónada de distrito, no los individuos ni los partidos, es el único sujeto posible de la acción política de representar, así como la mónada nacional es el único sujeto posible de la acción política de ejecutar. Los diputados tienen el monopolio de la representación particular, el Presidente de la Republica, el de la ejecución representativa de lo general. En aquellos domina la representación sobre la representatividad, en éste, lo representativo sobre lo representante, pues ha sido elegido para un cargo de ejecución y no de representación.

     Con la limitación espacial de la representación a cada mónada política, se eliminan las ficciones que Sieyès y Burke introdujeron para prohibir al diputado la defensa de los intereses del distrito que lo eligió, en aras de un misterioso interés nacional que ha de encontrar, como a la voluntad general, en el debate con todos los demás diputados de distrito reunidos en asamblea. Pero ningún diputado puede representar a la Nación, ni estando solo ni reunido con todos los demás en una Asamblea común. Eso sería transfiguración hipostática. Eucaristía profana. Superchería de magia primitiva. Burla del sentido jurídico y del sentido común. Con la elección del Presidente de la República, que también lo sería del Gobierno, en una sola mónada nacional, distinta de las mónadas de distrito, se resuelve la paradoja de Arrow, del mismo modo que en las mónadas particulares de representación, y se garantiza además la separación en origen de los dos poderes principales del Estado, el legislativo y el ejecutivo. Llamamos poder al primero, en lugar de Potestad, para no chocar el lenguaje, antes de argumentar que no es poder comparable al ejecutivo, y mucho menos al judicial, cuya naturaleza tampoco es de poder sino de Autoridad. La facultad de legislar es potestad de la Asamblea Nacional de representantes de mónadas de distrito. Pero la acción de los vecinos para hacerse representar por un diputado, más que un derecho, es potestad natural.”

 

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo II. MÓNADA REPUBLICANA.

 

 

Teoría Pura de la República – 3 VOLÚMENES

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