TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo II. MÓNADA REPUBLICANA (IV).

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     “No hay ni habrá ciencia política sin determinar correctamente, con métodos incontestables, el objeto y sujeto de la misma. Cuando acabó la historia hecha por conquistadores, guerras y matrimonios Reales, el romanticismo puso en su lugar la de los héroes; la revolución, la de los pueblos, el liberalismo, la de la mano invisible del mercado; el socialismo, la de la lucha de clases sociales; el comunismo, la del proletariado; el fascismo, la de las naciones; la guerra fría, la de los partidos estatales; y la tecnocracia, la del conocimiento experto, o sea, el desconocimiento del sentido del conocimiento. Los partidos estatales, únicos agentes de la acción política, son los nuevos sujetos de la historia. Así como la esclavitud condicionó pero no determinó la historia de la Ciudad-Estado, quienes votan como siervos voluntarios de partidos estatales no son los sujetos de la historia que padecen. Sin capacidad política de actuar, sostienen las nefastas acciones de los partidos estatales, contra los dictados de la inteligencia, la moralidad y el sentido común que ordenan la vida civil y privada.

     Desde el Directorio francés, la política se limitó a la conquista del poder estatal por categorías de personas cristalizadas en clase política, al servicio de las oligarquías financieras dominantes en la sociedad. Pero el objeto de la historia se extiende a toda la acción humana, y sólo adquiere algún sentido inteligible con la conquista y conservación de la libertad política. Tan erróneo sería confundir la política con las agencias de la historia, como los partidos estatales con la libertad. La política no ha sido el principal agente de la historia. La guerra, la religión, la tecnología y el mercado han sido más decisivos y determinantes que la acción propiamente política. El sujeto de esta acción no puede coincidir con los agentes, mucho más extensos y complejos, de la historia universal. ¿Qué método natural y ecónomo puede sustituir al corrompido Olimpo de partidos estatales por el Estado de ciudadanos de la libertad? El método lo impone la finalidad.

     La única acción trascendente de los gobernados, la de votar, tiende a la superchería de que sea el Estado quien resuelva los dos problemas de la política, es decir, la representación de la Sociedad, para justificar la obediencia a las leyes; y la dirección del Gobierno, para justificar la obediencia a la autoridad. Los partidos lo comprendieron y se hicieron estatales para resolver los dos problemas a la vez, a costa de la libertad ciudadana en todo lo respublicano. Para encontrar el camino de entrada en esa doble legitimidad hay que definir el sujeto de la acción política, y fijar el colectivo particular de personas que pueden encarnarlo. Así se verá si la solución científica de la obediencia a las leyes, con la potestad legislativa de la Asamblea de diputados de distrito electoral monádico, es composible con la legitimación de la obediencia a la autoridad estatal, mediante la elección directa del Jefe del Estado en una sola mónada nacional.”

 

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo II. MÓNADA REPUBLICANA.

 

 

Teoría Pura de la República – 3 VOLÚMENES

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