TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – EL FACTOR REPUBLICANO. Elecciones (XXIV)

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     “Se considera criminal la abstención de condenar el terrorismo. Una reprobación que la opinión pública no hace cuando se trata de crímenes comunes. Preferible al ruido de voces protocolarias donde no hay protocolo, el silencio es el único modo de expresar sentimientos íntimos, cuando la palabra sana es flatus voci ante la determinación terrorista. Millones de personas se dignifican con significativos silencios, en la inundación de voces irritadas por la impotencia de los gobiernos ante cada atentado. Voces que añaden, a su inutilidad, el eco buscado por el terrorismo. Finalidad de sus crímenes. La publicidad mediática cumple el propósito terrorista. El terror se propaga por quienes están en la creencia de que abstenerse de condenar a los criminales constituye un acto delictivo de omisión.

     La ley de sospecha, vivero de la guillotina durante el Gran Terror, cimentó la dictadura con la materia social temerosa de las denuncias del vecino. La nobleza moral no tiene miedo a que su silencio sea tomado como aprobatorio del crimen. Las manifestaciones contra el terrorismo adquieren sentido en las regiones donde los terroristas tienen una base social de apoyo y refugio, o donde la política represiva del terror sea tan equivocada que las manifestaciones se dirijan contra la ineficacia o la brutalidad de los gobiernos. Más alarma social que el terror produce la condena del silencio, en virtud del falso adagio de que quien calla otorga. Bárbara mutilación del aforismo canónico medieval: “quien calla otorga si, y sólo si, podía y debía hablar”. Los códigos penales lo han incorporado en la definición del delito de omisión, exigiendo que el omitente infrinja un especial deber jurídico o una específica obligación legal de actuar. Si los jueces estiman digna de represión alguna omisión sin esos requisitos legales, están obligados a abstenerse de todo procedimiento contra ella. En España, una ley del Estado de Partidos prohíbe y castiga no condenar verbalmente al terrorismo.

     Como las grandes verdades sociales que no quieren ser escuchadas, los dolores morales que impulsan la compasión por las víctimas del terror, son pudorosamente mudos. Las sonoras palabras no acuden a la boca de sinceros pensamientos, ni a la expresión de profundos sentimientos. Y los silencios de las almas angustiadas con los dolores ajenos, como los propios agravados en la oscura noche de insomnio, anuncian la aurora de esas buenas acciones y sentimientos que dicen más hablando menos.”

 

 

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

EL FACTOR REPUBLICANO

Elecciones

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