TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo I. LEALTAD REPUBLICANA (XII).

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     “Pero la lealtad no está escrita en un libro que se pueda leer dos veces. No cabe lealtad a la nostalgia de vivencias pasadas ni a la esperanza de salvación futura por méritos personales o confianza en sí mismo. Faltaría el requisito de la relación social. La lealtad renace y se apresura ante la vista de otra lealtad a la misma causa. La deslealtad ajena defrauda la dimensión personal de la propia, pero deja intacta la capacidad de entrega a la causa original que pidió su lealtad. Los intelectos de segundo orden, los intelectuales de partido o de la situación política, saben que de nada pueden presumir o vanagloriarse más que de su cinismo, de su presuntuosa soberbia de deslealtad a la sociabilidad natural, y especialmente a la causa común de la necesidad política de lealtad a la libertad constituyente de la moralidad pública y la decencia política.

[…]

     La solidaridad de clase social no expresa lealtad natural, sino egoísmo de la igualdad categorial y desprecio a las diferencias creadas por la libertad. Esto supone sacrificio de la libertad. El principio de la igual individuación natural, si no guarda lealtad al principio de la libre individualización social, conduce a la degeneración de la especie. Esta ley de la naturaleza es tan absoluta que cuando los hombres han querido quebrantarla, experimentado organizaciones forzosas de la igualdad social, con erradicación de las diferencias dimanantes de la libertad, no sólo han sido efímeras en el tiempo histórico, sino que ellas mismas han tenido que crear diferencias artificiales, de orden jerárquico, burocrático o especializado, mayores que las derivadas de la libre individualización o personalización. Pero esto no quiere decir que lo humano está condenado a seguir ciegamente el curso de la evolución natural, como en las demás especies animales. Sin pensar en criterios éticos o políticos, si el principio liberal de individualización de la diferencia rompe la lealtad al principio de individuación de la igualdad, la ciudad humana se desmoronaría como las civilizaciones desaparecidas. Porque la lealtad es recíproca, la libertad política es la de los demás.

     La incorporación a las Constituciones del principio universal de lealtad, como norma jurídica aplicable por los jueces en el ámbito de las relaciones de poder y de representación, modificaría substancialmente el concepto mismo de la política. La causa de que no exista ciencia política viene de la tradicional consideración de la misma como acción de conquista y conservación del poder estatal. Una visión militar de la política que no ha cambiado desde Maquiavelo a Max Weber. Esta concepción descriptiva del fenómeno político es tan realista, respecto de los agentes y actores en la competición por el poder estatal, como ilusa en la omisión de la función activa o pasiva del otro polo de la relación política, gobernados y representados. No habrá ciencia política mientras que no estén presentes en su objeto y en su definición los dos términos de la relación de poder.”

 

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo I. LEALTAD REPUBLICANA.

 

http://www.bubok.es/libros/218609/Teoria-Pura-de-la-Republica-3-volumenes
http://www.bubok.es/libros/218606/Teoria-Pura-de-la-Republica

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