TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – EL FACTOR REPUBLICANO. Partidos estatales (XIII).

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     “La filosofía política alemana se enorgullece de haber superado la antigua idea de la representación con la moderna doctrina de la integración de las masas en el Estado. No estaría tan orgullosa si viera que el Estado de Partidos no ha integrado las masas en una Sociedad Política inexistencial, sino a los partidos en el Estado asistencial. Los partidos actuales no son ontológicamente diferentes del Partido único. Su novedad consiste en haberse transformado en facciones estatales para lograr obediencia a la Autoridad en el mercado de consumo de mercaderías políticas. Los rasgos más desagradables del fascio-nazismo, el racismo y la xenofobia, no se reproducen en el Estado de Partidos ni en los Partidos del Estado. En cambio, como observó Sigmund Neumann (Partidos políticos modernos, 1956), la connotación nacionalista aparece en los partidos-facciones tan pronto como necesitan aliarse con fuerzas centrífugas de grupos periféricos para gobernar sin mayoría propia. Las facciones partidistas integradas en el Estado, sin posibilidad de representar a la sociedad civil, tienen que extender la función prebendaria del consenso a los nacionarismos y nacionalismos desintegradores de la unidad nacional. Sin superar la causa nacionalista de donde proceden, la partidocracia postfascista financia los nacionalismos periféricos con déficit presupuestario y corrupción.

     Inevitablemente, los partidos de Estado son facciones del Estado. La representación de la sociedad civil les parece una antigualla. En la República de Weimar, donde se fraguó la degeneración de los partidos en facciones estatales, el partido Democrático llegó incluso a llamarse Partido del Estado. Los partidos concurren a la formación y manifestación de la voluntad estatal. Son instrumentos del consenso apolítico de Estado.

     Los partidos de integración son grupos o facciones de poder estatal donde caben todas las categorías de personas que carecen de ideología. Por su propia naturaleza, los partidos de todo el mundo (catch-all-party) sólo pueden constituir facciones estatales de poder burocrático o funcionarial. La única ley que puede deducirse de su desarrollo en el Estado es que son productores de afanes de poder, corrupción, ineficiencia administrativa, incultura política y empobrecimiento del ocio, pero imposibles intérpretes de las necesidades básicas de la sociedad civil. Desde el final de la guerra mundial, y en virtud de factores exógenos, los partidos políticos dejaron de ser lo que hasta entonces habían sido: elementos constituyentes de la sociedad política. Ésta era antes la entidad intermediaria entre la sociedad civil, a la que los partidos interpretaban simplificando aspiraciones colectivas de mejorestar, y el Estado, donde se incorporaban de modo transitorio a través de su participación periódica en gobiernos y parlamentos. Su estudio no era materia de la teoría del Estado, sino de la sociología política. Nada se oponía a que la Constitución los legitimara.”

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

EL FACTOR REPUBLICANO.

Partidos estatales.

http://www.bubok.es/libros/218609/Teoria-Pura-de-la-Republica-3-volumenes
http://www.bubok.es/libros/218606/Teoria-Pura-de-la-Republica

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