TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA EL FACTOR REPUBLICANO. Partidos estatales (VII).

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     “La soberanía del legislativo instala en el alma diputada el principio inderogable de la independencia del elegido respecto de sus electores. Eso no es separación ni abuso, sino usurpación de poderes. El poder electoral es quimérico. El diputado puede pavonearse de que no es mandatario ni delegado. No recibe instrucciones de sus votantes. Las promesas electorales no tienen validez. En cualquier manual de ciencia política liberal se puede leer que “la no re-elección es la sola sanción del desacuerdo que pueda existir entre el elegido y sus electores” (Les Régimes Parlementaireseuropéens, Thémis, 1966, Presses Universitaires). ¿Acaso no es la mejor definición de la servidumbre impuesta al elector por el elegido?

     La no re-elección, una reacción individual y personal, avala un sistema representativo que concede inmunidad a los elegidos, pero no garantiza a los electores defraudados, ni corrige los errores electivos. La realidad actual es aún más dura y cínica, mucho más desvergonzada que en la doctrina liberal. El mecanismo de la reacción anticipada, que ya era un inmoral y arriesgado consuelo retrasado en las elecciones de candidaturas unipersonales, propias de los regímenes parlamentarios, ha desaparecido por completo, incluso como coartada, en los sistemas de representación proporcional de partidos estatales mediante listas de candidatos.

     Era desesperante que los electores tuvieran que esperar nuevas elecciones para apartar a los diputados corruptos o desleales. Pero existía la posibilidad de que los eliminaran en la siguiente campaña. Ahora, con la representación proporcional se incurre en cínica falsedad y suprema irresponsabilidad, cuando se afirma que la reacción anticipada tiene eficacia frente a los diputados de lista, es decir, frente al jefe del partido que las hizo, y que han decepcionado las esperanzas de sus electores. Esta falsedad ni siquiera tiene la disculpa de las mentiras piadosas. No se cambia de partido político como de personas. No se improvisa un nuevo partido entre elección y elección. En las actuales sociedades de espectáculo y de hinchadas, cada partido estatal tiene en su mochila una cuota fija de partidarios, que lo votarán haga lo que haga, sea el robo de las pensiones, la dádiva de fondos públicos a los banqueros en crisis o los goles con la mano de Dios a los partidos rivales. Los partidos estatales no pueden sufrir el castigo diferido de la reacción anticipada de los electores.”

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

EL FACTOR REPUBLICANO.

Partidos estatales.

http://www.bubok.es/libros/218609/Teoria-Pura-de-la-Republica-3-volumenes
http://www.bubok.es/libros/218606/Teoria-Pura-de-la-Republica

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