TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO. Capítulo I. LEALTAD REPUBLICANA (VI).

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     “La lealtad ideológica se derrumbó a causa de su parcialidad en la visión de la vida política y de su estrecha concepción del mundo. Puras palabras ideológicas de encubrimiento total y universal de la realidad social, como liberalismo, anarquismo, socialismo o comunismo, bastaron para embaucar y embarcar a la humanidad en caminos de gloria que conducían al infierno. Cada una de esas voces denunciaba su contraria. Y millones de personas, encandiladas ante ellas, se dejaron prender en las hogueras de la historia.

     Las tragedias que evocan, y su inadecuación para expresar con rigor realidades o parcelas de realidad, las dejaron obsoletas en las cunetas de los caminos del pensamiento científico y de las ideas políticas universales.

     Otras voces de significados menos totalitarios, y más ambiguos, las reemplazaron para renovar las fuentes ideológicas de la servidumbre voluntaria. Nuevas etiquetas que no designan una idea de libertad política o de justicia social en la sociedad gobernada, ni un valor moral en la comunidad, sino tan sólo marcas registradas en el mundo político para que dos o tres partidos siglados ocupen y se repartan el Estado. Democristianos o socialdemócratas, conservadores o progresistas, sólo son palabras expresivas de sindicaciones de poder, cuya única visión del mundo es la de vivir en el Estado de Partidos, en donde se instalaron tras las dictaduras totalitarias. La más peligrosa de las grandes deslealtades de partido estatal, la que le hace cometer el mayor daño concebible, a causa del bien que pudiendo hacer no hace, está basada en la egoísta ignorancia y en la incultura de arrabal donde se reproduce. Orgullosos de su modo de estar en la política, el egoísmo gnoseológico y autológico del sabelotodo reduce las fuentes de su conocimiento político a la sola experiencia personal de la ascensión social, económica y política por la trepadora escala de partido.

     Pero una hermosa palabra expresa, ella sola, el secreto instintivo del prodigioso crecimiento, en pocos años, de la dimensión económica, científica, tecnológica y cultural de la humanidad. Palabra que designa el motor inconsciente de todo lo que hay de noble en el mundo. Principio de continuidad de la vida social que, pese a las terribles catástrofes y crisis que la ponen al borde de su negación, ha permitido el desarrollo material de las posibilidades de bienestar en gran parte del mundo, donde precisamente y de modo no paradójico se ha paralizado o regresado el progreso moral. Sin definirse como virtud cardinal, esa insigne palabra designa el fundamento y la finalidad de todas las virtudes morales. Tan grande es la potencia de lo que expresa para la acción colectiva, que bien puede considerarse como su principio originario. Tiene tal atracción en lo que inspira que comunica algo más que elevación al sentimientos religioso de la fidelidad, y algo mejor que solidaridad al egoísmo de clase. ¡Lealtad, lealtad, tú eres matriz y compañera inseparable de la libertad colectiva!”

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO. Capítulo I. LEALTAD REPUBLICANA.

http://www.bubok.es/libros/218609/Teoria-Pura-de-la-Republica-3-volumenes
http://www.bubok.es/libros/218606/Teoria-Pura-de-la-Republica

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