TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA EL FACTOR REPUBLICANO. Partidos estatales (II).

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      “Sin libertad política, sin sociedad política intermedia entre la Sociedad y el Estado, los partidos pasaron desde la clandestinidad al Estado, eludiendo la democracia formal, y llamando libertad política a las libertades públicas antes reprimidas. Como elementos estatales integrados en una sinarquía, a la vez constituida y constitucionaria, los partidos dejaron huérfana de representación a la Sociedad. Ante la crisis financiera del Estado, los gobernados no tienen a quien dirigirse para evitar la quiebra de las finanzas públicas, provocada por la irresponsable sinarquía estatal y por la dispersión del gasto público en Autonomías partidistas incontrolables.

     El Estado de Partidos prohíbe el mandato imperativo de los electores, pero basa la representación proporcional en el mandato imperativo de los jefes de partido. Se dice que la soberanía reside en el pueblo, pero con la prohibición a este fantasmagórico soberano de dar instrucciones a sus mandatarios, ni siquiera haciendo vinculantes las promesas que le hicieron los partidos estatales para ser elegidos. Y se le prohíbe que revoque el poder dado a sus diputados. La culpa no fue de Rousseau, para quien el pueblo soberano no podía ser representado, sino del abate Sieyès, que anuló el mandato imperativo y la revocabilidad de la representación, para que la Asamblea pudiera proclamarse soberana. Obligado a legislar según la regla de mayoría, el colegio de mandatarios se apoderó de la voluntad general, que Rousseau había ideado para un pueblo sin representación. Con el monopolio de la representación, los partidos estatales asesinan al sentido común. El poder electoral no está en los votantes a listas predeterminadas, sino en la media docena de jefes de partido que hacen las listas. El consenso de sus voluntades particulares pretende ser la voluntad general.

     La ruptura del mandato político tuvo en su origen sentido revolucionario, para superar la situación de impotencia de los representantes. Sieyès proclamó que el mandato imperativo se disolvía en la Asamblea Nacional porque la “Nación no recibe órdenes de nadie”. Además, el mandato de los cahiers de doléances no contemplaba la Declaración de Derechos ni la separación de poderes. El mandato representativo se transformó en la libre representación que Sièyes llamó “soberanía representativa”.”

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

EL FACTOR REPUBLICANO.

Partidos estatales.

http://www.bubok.es/libros/218609/Teoria-Pura-de-la-Republica-3-volumenes
http://www.bubok.es/libros/218606/Teoria-Pura-de-la-Republica

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