ARMADA SE INSPIRÓ EN PAVÍA. Operación De Gaulle VS Operación Pavía.

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     “Pavía llega antes de lo previsto.” Santiago Carrillo

     EL GOLPE de Armada y Tejero guarda muchas similitudes con el llevado a cabo por el general Pavía en 1874, según escribe el autor de una gran biografía de la Guardia Civil.

     Miguel López Corral, capitán de la Guardia Civil y doctor en Historia y en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Es también especialista universitario en la Realización de Guiones históricos para medios audiovisuales por la Facultad de Ciencias de la Información de la misma Universidad. Autor de numerosos artículos y varios libros sobre seguridad e historia de la Guardia Civil, uno de los cuales, “La Guardia Civil: nacimiento y consolidación, 1844-1874”.

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     La figura del teniente coronel Tejero empuñando una pistola en el templo de la frágil e incipiente democracia española de 1981, proyectó en el estupefacto planeta una imagen negativa sobre la Guardia Civil que no se correspondía con la trayectoria de servicio que este Cuerpo había rendido a favor de la seguridad ciudadana y de lealtad al poder constituido.

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     Yo mismo fui testigo de esta imagen distorsionada 20 años después, durante un viaje a Argentina. Al delatarme como guardia civil en el control de aduanas, sentí la mirada de desprecio del funcionario: «Con que vos sos de los que mataron a García Lorca y de los golpistas del 23-F». Eran reproches tan falsos como perversos. Ni la Guardia Civil tuvo nada que ver con la muerte del poeta andaluz, ni tuvo nunca vocación golpista. Como demuestra mi libro La Guardia Civil: claves para entender a la Benemérita y a sus hombres, en su recorrido por la historia de la institución desde su creación en 1844 hasta la muerte en 1975 del general Franco, 130 años son aval suficiente para despojar de contenido aquella imagen.

     De las decenas de pronunciamientos militares ocurridos en la historia contemporánea española, sólo en cuatro participaron miembros de la Benemérita, y lo hicieron a título personal. Fue el caso del capitán Buceta (1846); del teniente coronel De la Iglesia Tompes, en el golpe de Pavía (1874); de los guardias civiles que apoyaron al general Sanjurjo contra el gobierno de Azaña (1932), y del teniente coronel Tejero y los oficiales que lo siguieron (1981). En todos, el denominador común fue la subordinación de los agentes a las autoridades militares sublevadas. El 23-F no fue una excepción. Es más, fue un golpe copiado.

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     El de Armada y Tejero guarda amplias analogías con el golpe de Pavía, tanto en sus causas y planificación como en su desarrollo y las circunstancias que llevaron a sus principales protagonistas a pronunciarse. Puede afirmarse que los cerebros del 23-F se inspiraron en el golpe del general Pavía para diseñar su plan. Un breve repaso por la secuencia de ambos hechos lo demuestra.

     El de 1874, fue, en su origen, fruto del descontento de los militares por el caos en que la I República había sumido al país. El de 1981 vino propiciado por el malestar que en el sector involucionista de las Fuerzas Armadas provocaba el proceso autonómico, el terrorismo, la legalización del PCE, el paro… En ambos escenarios latía una profunda crisis política. En 1874 el republicanismo estaba ampliamente dividido entre federalismo y radicalismo, mientras que en 1981 la descomposición interna del partido en el gobierno, la UCD, era de sobras conocida. Todo ello llevó a militares preocupados por la evolución de la democracia a retomar el viejo recurso al pronunciamiento, escudados en una interpretación tergiversada del papel del Ejército en un Estado de derecho.

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     LA SOLUCION FINAL

     En 1874 el liderazgo lo asumió Pavía, amigo del presidente Emilio Castelar, sobre el que pesaba una moción de censura que amenazaba su continuidad al frente del gobierno. En 1981 resulta creíble que el general Armada fuese arrastrado por su deseo de preservar al Rey (monarquía) de una más o menos verosímil deriva desestabilizadora. En ambos casos la solución pasaba por un gobierno de concentración respaldado por sectores militares. Los dos cerebros decidieron ejecutar sus planes sólo cuando -caso de Pavía- prosperó la moción contra Castelar y éste se negó a vulnerar el dictado de las Cortes; y en el de Armada, cuando Calvo Sotelo se entendía que no gozaba de la confianza en los mismos sectores.

     Tanto Pavía como Armada se apoyaron en dos guardias civiles con similares características: De la Iglesia Tompes y Tejero Molina. Los dos gozaban de ascendencia entre el resto de la oficialidad, eran vehementes y estaban resentidos con la clase política. El coronel De la Iglesia había sido cesado del mando del Tercio de Madrid por discrepancias con el Gobierno y no ocultaba sus intenciones golpistas. Tejero había corrido la misma suerte al frente de la Comandancia de Málaga, donde había desoído al Gobernador Civil, al negarse a no disolver una manifestación donde había interpretado que la bandera de España era ultrajada.

      La secuencia de hechos no puede ser más parecida. Tanto De la Iglesia como Tejero no dudaron en aceptar el encargo de irrumpir en las Cortes y disolverlas. Se valieron ambos de su ascendencia sobre sus subordinados. La consigna: una acción sorpresa, audaz e incruenta. Sobre todo, incruenta.

Imagen     El resultado fue diferente en un caso y en otro. Si el golpe de Pavía prosperó, el 23-F fue un fracaso. Una diferencia fundamental, pero no la única. De la Iglesia no tuvo que engañar a sus hombres para que lo secundasen. Tejero -conocedor de que el principio de «obediencia debida» y la coacción de actuar «para salvar a España» eran dogmas que los guardias civiles tenían arraigados- sabía que ninguno se negaría a «dar un paso al frente», como les pidió. Desde ese punto de vista, los guardias civiles actuaron en consecuencia con su código interno de la época, y nada cabe censurarles. No puede quedar sin censura, sin embargo, el doble bochorno que supuso el intento de derribar al general Gutiérrez Mellado ni la escena de los agentes saliendo del Congreso por las ventanas. No era necesaria la afrenta. La historia ya los había indultado previamente.

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     Miguel López Corral es autor de La Guardia Civil. Claves para entender a la Benemérita y sus hombres (Esfera de los libros).

     DÓNDE ESTÁ EL PINTOR TEJERO

     LA CARTA. «No voy a revelar nada del 23-F, el silencio de mi padre me obliga a callar». Esta frase de la carta enviada a la prensa el día de los enamorados por Ramón Tejero describe la vida contemplativa que lleva su padre desde que en 1996 salió de la cárcel.

     SU HOBBY. Antonio Tejero, 76 años, disfruta de su jubilación en la Costa del Sol, dedicado a su segunda vocación: la pintura.

     IRRECONOCIBLE. Salvo los asiduos al bar Las Yucas, en la barriada de Torre del Mar (Málaga), pocos lo identifican. «Si no se pone el tricornio, soy incapaz de reconocerle», dice el teniente de alcalde.

     Fuente: http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2009/697/1235257208.html

     En palabras de Pérez Galdós: “En las calles no advertí el menor síntoma de inquietud ni emoción y todo el mundo en las ocupaciones habituales de cada día”.

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