EL ARTE Y EL AMOR

Imagen

 

LA RAZÓN. LUNES 25 DE MARZO DE 2002

ANTONIO GARCÍA TREVIJANO

 

     Las bellas artes occidentales nacieron cuando a las angustias de los hombres mediterráneos, que al alba de la conciencia se asomaron al mundo de los dioses, les acució la urgencia de vivir más tranquilos, agrupándose alrededor de centros de adoración, refinamiento y espectáculo. Templos, gimnasios, anfiteatros y estadios nuclearon la proliferación de horizontales moradas en torno de emociones verticales cuyo origen y destino ignoraban los moradores.

 

     Los sacerdotes y los reyes convocaron en las primeras columnatas a los arquitectos y escultores porque la Religión y el Estado eran los fenómenos sentimentales que más necesidad tenían de ser representados por ficciones.

 

     Homero recitaba con ritmos sonoros la épica de los dioses y la tragedia cantaba con máscaras horrendas el destino de los hombres. La estética sólo puede manifestar el completo esplendor de la belleza cuando rompe las viejas veladuras religiosas y políticas de las ideas de poder que la engendraron, o sea, cuando la obra de arte deja de ser útil para los dioses y los hombres.

 

     El Olimpo y las esculturas griegas no disminuyeron sino que acrecentaron su belleza, cuando al templo lo abandonaron las divinidades celestes y las hermosas estatuas perdieron sus cabezas ciegas. El arte antiguo va ganando la emoción de la belleza en la misma medida en que los sentimientos colectivos que lo reclamaron pierden vigencia.

 

     Mientras aquellos sentimientos expresaban la mística del cielo y de las ciudades, las artes de la imagen embellecían los oratorios y decoraban las fachadas.

 

     La fe y el poder justificaban la producción estética. Pero tan pronto como la fe se hace liturgia y el poder deviene anónimo, en las épocas impías o demagógicas, la belleza de aquellas decoraciones se revuelve contra la sombra de sus antiguos amos y hace creer que su estética los abarca también a ellos, cuando en realidad, mi querido Dalmacio, sólo abraza ya sus cadáveres. A la estética le sucede como a las bellas jóvenes cuando se divorcian de maridos dominantes. Su belleza y personalidad aumentan con su independencia.

 

     Entre los tres focos primordiales de atracción de la belleza, es decir, la religión, el poder y la erótica, solamente el amor carnal escapa a esta ley histórica de los criterios del gusto, que asciende la estética a las cimas del placer y de las justificaciones de la vida, a costa del descenso de los sentimientos sociales que crean los nobles propósitos del arte.

 

     La naturaleza individual y constantemente renovada en sus encarnaciones, hace del enamoramiento una fuente de placer y de inspiración superior al de la estética. En vano esperará el verdadero amante encontrar en el arte una expresión de belleza digna de su sentimiento. El vocabulario del amor siempre es pobre en lo que dice y gastado en lo que expresa.

 

     Juzgándolos por su manera de razonar, los filósofos del amor no dan la impresión de que hayan tenido la experiencia. Y apreciando el modo de expresarlo, los poetas invierten su naturaleza. Por su origen, el amor no es divino, como ellos dicen, sino natural y exquisitamente sensual. Una atracción instintiva que se hace ideal o espiritual por sus aspiraciones de eternidad y sus inspiraciones de altruista entrega.

 

     La necesidad social de retornar a la expresión de belleza en el arte, implica una confesión de impotencia de la Religión y la Política para fundar nuevas esperanzas en las virtualidades de la humanidad, o renovar las que otros tiempos de mayor miseria y menor desdicha pusieron en las palabras de Dios o de los hombres.

 

     La estética derivada del triunfo de la técnica y del arte abstracto no crea belleza emotiva y, así, no ha esclarecido sino enturbiado las conciencias.

Anuncios

2 comentarios el “EL ARTE Y EL AMOR

  1. Magnífico hasta en la forma de presentarlo, pocas veces se puede ver ya una sangría al comienzo del párrafo en un medio digital. No lo leí en su día, doce años atrás, pero la elegancia del estilo renueva su vigencia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s