TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA – LIBRO TERCERO (I)

TPR 1

Aparte de que sea una concepción del mundo, la forma de la República Constitucional delimita y define la materia que contiene, las relaciones de poder político y burocrático en una nación estatal. Se puede idear una teoría pura de la República con la misma legitimidad intelectual y rigor lógico que la moral formal kantiana, por ejemplo. Pero así como la teoría pura de la democracia no es la de una democracia pura, tampoco la teoría pura de la República pretende ser la de una República pura. Es pura porque está depurada de vocablos susceptibles de evocar sentimientos en lugar de pensamientos, porque elimina de la realidad formalizable los elementos impuros de orden mítico, simbólico, tradicional o ideológico, que no son contrastables ni verificables en el laboratorio experimental de la historia. Entre esta teoría pura y su aplicación a la realidad social y política existe la misma diferencia que entre ciencia pura y ciencia aplicada.

Aunque la forma y la materia de lo político sea binomio inseparable, es posible analizarlas por separado para que, depuradas de contaminaciones ideológicas, puedan ser sintetizadas en una teoría pura de la RC, cuyo ámbito es más extenso y menos intenso que el de la libertad política garantizada institucionalmente con la democracia formal. La democracia sólo es aplicable a las materias políticas que permiten, por su naturaleza circunscrita, ser sometidas a decisiones por votación de los afectados.

La forma de Estado no puede ser comprendida sin precisar si es sustancial, accidental, coyuntural o inherente a la materia del poder determinado por ella. La Monarquía absoluta, la Dictadura y el Estado totalitario son formas sustanciales o sustantivas de su contenido, la soberanía, porque el poder soberano, sea de una persona, de una abstracción nacional o del pueblo, no tiene más límites que los de su propia potencia. Las Monarquías y las Repúblicas Parlamentarias eran formas adjetivas y accidentales, tan aptas para formalizar el poder monárquico como el republicano. El Estado de Partidos es forma accidental, por su idéntico contenido en Monarquías y República, y una fórmula coyuntural respecto de la guerra fría que la creó. Las Repúblicas de EEUU y Suiza son formas inherentes a su contenido federal o confederal, pero también fórmulas halladas de democracia política, pues la causa de ésta no vino de la sola libertad interior, sino de la unión de sus Estados para salvaguarda de la independencia exterior.”

Antonio García-Trevijano Forte

TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA

LIBRO TERCERO.

http://www.bubok.es/libros/218609/Teoria-Pura-de-la-Republica-3-volumenes
http://www.bubok.es/libros/218606/Teoria-Pura-de-la-Republica

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